lunes, 15 de septiembre de 2008

¿Y el aceto balsámico?

Si usted es habitué de restaurantes y suele comer ensaladas, muy probablemente el mozo le pregunte: "¿oliva y aceto?" Esta combinación de aceite de oliva y vinagre balsámico, que de eso se trata, se ha transformado en un clásico entre los aderezos, desplazando muchas veces al vinagre de vino o manzana y al limón. Pero, ¿de qué se trata en realidad ese aceto balsámico que nos ofrecen? La palabra aceto en italiano, significa vinagre. Y el término “balsámico” diferencia un tipo de vinagre elaborado de una forma particular en una ciudad del norte de Italia, Módena, y en Regio Emilia, donde se usan técnicas milenarias absolutamente precisas y controladas legalmente desde 1983. Debe tener una edad mínima de 12 años de añejamiento, se vende en pomos de tan sólo 100 mi-lilitros y es carísimo. Por lo tanto, seguramente el aceto balsámico común (el que usamos a diario), es una imitación y dista mucho del original. A diferencia de otros vinagres, el aceto balsámico se elabora con el mosto y no con el vino, con uvas de la variedad trebbiano. La uva se prensa, el mosto se calienta muy lentamente (hasta que una tercera parte se evapora), y sufre un proceso de maduración en barricas de ma-dera durante años, estando expuesto a las variaciones climáticas que serán determinantes en su desarrollo. La fermentación requiere de mucho aire, por lo que los barriles se llenan hasta tres cuartas partes y, a medida que desciende el nivel, se agregan pequeñas cantidades de las barricas más pequeñas y añejas.Por eso, los auténticos y originales acetos balsámicos pueden tener un añejamiento de hasta 100 años, y raramente se venden.

Ingredientes
(Para 4 porciones)

2 paquetes de espinacas tiernas; 2 tazas de frutos rojos mixtos (frambuesas, moras, arándanos, grosellas); 1 cebolla mediana; 200 gramos de queso fresco de oveja o cabra; 1 cucharadita de sal; pimienta negra de molinillo; 3 cucharadas de vinagre balsámico, y 8 cucharadas de aceite de oliva extra virgen.

Preparación

Quitar los tallitos de las espinacas, lavarlas bien y centrifugarlas o dejarlas escurrir. Cortar la cebolla en pluma muy fina y desmenuzar el queso.Batir los ingredientes del aderezo hasta emulsionarlos bien. Mezclar los ingredientes de la ensalada y aderezar al momento de servir.

Cheff Guille Segal

Unas pechuguitas sabrosas

Un clásico que nunca falla: las pechuguitas de pollo con…alguna salsita. Las posibilidades son miles. Todo depende de la inspiración del cocinero o cocinera. Pero si bien el blanco de ave (como también se la suele llamar a la pechuga) es muy versátil, debe preparase con cuidado para que no resulte seca y fibrosa. De todas las partes del pollo, es la más magra (la que tiene menos grasa) Si se la emplea deshuesada, cortada por la mitad se obtienen las supremas, que suelen incluir por coquetería un pedacito del huesito del ala. A las pechugas o las supremas siempre conviene cocinarlas en alguna materia grasa, como aceite o manteca, y no excederlas en la cocción. Como suelen tener una parte más gruesa que otra, muchas veces se pasa de punto la que es más fina. Al vapor se cocinan muy bien, igualmente en papillotte -envueltas en papel- y rebozadas resultan deliciosas, ya sea en la forma tradicional, a la milanesa, o en formas más sofisticadas, por ejemplo pasándolas por sésamo. El agridulce se marida muy bien con su sabor casi neutro y es posible darles un sabor con valor agregado marinándolas brevemente con hierbas y especias varias.

Ingredientes
(Para 4 porciones)
4 supremas de pollo; sal y pimienta; 50 gramos de manteca; el jugo de 2 naranjas; 3 cucharadas de miel; 250 gramos de ciruelas tiernizadas tipo D`agen. Verduras de estación a gusto, cocidas al vapor.

Preparación

Sazonar las supremas con sal y pimienta, acomodarlas en una fuente apenas enmantecada y luego distribuir encima trocitos de manteca.
Mezclar el jugo de naranjas con la miel y bañar las supremas. Tapar la fuente con papel aluminio o papel manteca y cocinar en horno moderado de 25 a 30 minutos, según el grosor de las supremas.
Retirar el papel a los 20 minutos para que se doren un poquito. Una vez cocidas las supremas, retirarlas y llevarlas a una fuente. Mantenerlas al calor.
Luego volcar el jugo de cocción en una cacerolita y agregar las ciruelas. Hervir todo 3 minutos, sazonar con sal y pimienta.
Pasar las verduras cocidas al vapor un minuto por manteca y condimentarlas con sal y pimienta.
Servir las supremas bañadas con su salsa de naranja, las ciruelas y acompañar con las verduras al vapor.

Buen provecho y hasta la próxima,

Cheff Guille Segal

Expresiones artísticas se toman la ciudad

En una agradable sorpresa se convirtió para mí, una demostración de capoeira que encontré hace poco en las calles de Ramat Gan. Hombres jóvenes y adultos lanzaban patadas, se agachaban y esquivaban puños con sus movimientos; mientras tanto, otros tocaban instrumentos y lanzaban cánticos en portugués, aplaudían y se ganaban la atención de todos los que tuvimos la oportunidad de verlos.
Hacía calor, en realidad bastante calor, pero la energía de estos danzantes no desfallecía y ellos continuaban cautivándonos con sus asombrosos movimientos. Por un momento representantes de muchos países del mundo nos convertimos en su público y ellos en embajadores de su región. Mientras los observábamos no podíamos evitar hacer alusión a la gracia de su presentación y sentirnos momentáneamente en medio de tierras lejanas, que para muchos son desconocidas.
Me place ver como las calles se convierten en escenarios artísticos que acogen a los transeúntes que desprevenidamente andamos por allí, para sacarnos por un instante de nuestra rutina y permitirnos entrar a una esfera cultural novedosa y llena de sabor. Este día fue Brasil con su capoeira, en otra oportunidad podría ser Colombia con su cumbia, Argentina con sus tangos, México con sus rancheras o cualquier otro país exhibiendo su esencia, su folclore y sus tradiciones.
¡Buena esa! Para quienes me deleitaron ese día con su demostración de capoeira y que sirva de ejemplo para algunas personas que se olvidan de donde son o no valoran sus raíces. Además, no hay que dejar pasar ninguna oportunidad para conocer y el arte es un camino agradable y entretenido para llegar al conocimiento.

Catalina Zapata

viernes, 1 de agosto de 2008

El goce de tumbarlos

Por estos días el Primer Ministro Israelí Ehud Olmert anunció su próximo retiro de la dirigencia del país. Hay personas felices por esta decisión (la mayoría) y una pequeña minoría no tanto.
Para el caso no interesa qué pienso al respecto. Lo que interesa mirar, es cómo en este país, los medios de comunicación gozan hasta la sedicia rotunda, el acabar con sus líderes políticos, como si ese fuera el único papel que tienen encomendada la prensa, la televisión, la radio y el Internet.
Sí, es cierto. Puede ser que Olmert haya cometido actos de corrupción. Y que por eso tenga que renunciar a su cargo. Pero es que el problema no para ahí. Va a llegar Tzipi Livni, o Shaul Mofaz, y luego Benjamín Netaniahu, y los medios se van a comportar igual. Los van a criticar hasta el cansancio, hasta que ellos por su cuenta, o por otros movimientos políticos, dejen sus puestos de mando. Y seguirá así la cuenta.
Tengo entendido que en Francia si un Presidente o Primer Ministro tiene dudas, o se está generando una investigación por alguna acción suya, la investigación queda suspendida, hasta que el dirigente deje su cargo. Pero mientras tanto lo dejan trabajar.
No estoy diciendo que es bueno que personas corruptas manejen los países libremente. Pero es que de esta forma, en Israel, ningún Premier va a lograr tener logros, decisiones de largo plazo, no se va a poder concentrar en su trabajo. Y al final todos pagamos este precios. Incluidos los mismos periodistas, que gozan con el jolgorio de creerse (y en el caso de Olmert, es casi cierto que fue así) que tumban y ponen y tumban y ponen de vuelta primeros ministros, presidentes, parlamentarios, etc.

Es esa prepotencia y ganas de sangre de los medios de comunicación masivos en Israel, que hacen que cada vez vea a este país, y a sus medios, como si fuera una comunidad judía de la diáspora, en donde a sus dirigentes comunitarios, les hacen muchas veces lo mismo. Los destruyen, los critican, los critican, los critican.

Puede ser que en una comunidad judía del mundo, pase esto, y bueno, sus implicaciones no trascienden más allá de las puertas de la comunidad.

Pero es que ese comportamiento en Israel es peligroso. No tenemos vecinos cordiales, y esa búsqueda de autodestruirnos, puede llevarnos a eso, a autodestruirnos. Como lo dice el líder del Hizbolá, Hassan Nasrallah, así nos duela. El dice que los israelíes somos un pueblo de histéricos, de cómodos, de autodestructores, y que nos pasamos la vida peleándo entre nosotros mismos.

Y sí, en parte tiene razón.

Así me duela, así me preocupe.

Paul Chamah

El fraude de Telefé

Hace tiempo que se les pedía, a todos los latinoamericanos en Israel, que se juntaran firmas para lograr que las empresas de cable de televisión emitieran a algún canal proveniente de Sudamérica. La idea original era que la señal proviniera de Argentina y que se pudiera ver en directo o diferido la imagen de una estación que nos hablara con nuestros propios códigos, nuestro lunfardo, con las realidades que mamamos en nuestros países de origen y que dejamos allá lejos y hace tiempo. La única emisora en castellano era el canal español TVE en su señal internacional y no estábamos conformes con esto. El idioma es el mismo pero el pensamiento es el de un país europeo que poco tienen que ver con Latinoamérica (tampoco con Israel y las noticias provenientes de la península ibérica sólo son agravios para los israelíes y alabanzas para el pobre pueblo palestino). La intención de insistir a través de firmas tuvo su corolario final en la exitosa llegada del canal Telefé por medio de Hot, empresa proveedora de cable. El servicio fue gratuito hasta el 1 de agosto y desde ese día se puede ver pagando el abono adicional de 16.90 shékels.
Ya llegaron las primeras quejas por tener que pagar por un servicio que no siempre cobran los mayoristas de cable como el caso de la televisión rusa, francesa, rumana, belga y de otros tantos países europeos. La realidad es que la empresa pretende recuperar el costo de emisión de una señal que pasa por dos satélites (desde Argentina a EEUU, desde allí a Europa y del Viejo Continente a Israel).
El problema mayor de Telefé en Israel es que muchos de sus programas actuales tienen los derechos comprados por el argentino - israelí Yair Dori y que, por ello, no pueden ser emitidos hoy en día. Por lo tanto, los sufridos televidentes tenemos que ver novelas viejas que empezaron a emitirse en el año 2001 o tenemos que "disfrutar" de varias series con los mismos actores que fueron filmadas en distintas épocas. Es muy cómico ver a la misma actriz en distintos tiempos con medidas diferentes de busto o de nalgas (ninguna se salva de las cirugías estéticas).
Por otra parte, nos defrauda el idioma prostibulario que se maneja en los programas. No pretendemos ser santos ni intelectuales de la lengua, pero no queremos que un mar de puteadas de pésimo gusto invada nuestra pantallas sin justificación alguna. Aspiramos a que la televisión sea parte de la educación del idioma de nuestros hijos y de los mismos israelíes curiosos de contemplar todo lo que tenga que ver con el idioma castellano.
Por ahora Telefé es sólo un fraude con muy pocas propuestas interesantes y una mayoría de series viejísimas. Lo más agradable para los que nacimos en la Argentina es volver a ver las callecitas, a través de los noticieros, de los queridos lugares en los que nos criamos. Sólo eso. Nada más que eso. Amigos de Hot: no cuenten con este periodista al momento de tener que pagar el abono adicional. La propuesta me había llenado de expectativas antes que se concretara. Hoy, visto los resultados, ya no me convencen... hace mucho que dejé de comer gato por liebre.

Julio Bircz

jueves, 10 de julio de 2008

Salir de Israel de cuando en vez

Aunque a veces no nos demos cuenta, el salir de Israel, así sea por pocos días, es un acto que es más importante de lo que creeríamos. De repente llega uno a un país (y en esto, casi que todos los países entran en esta generalización), en donde el ritmo de las cosas va más con la vida misma, y no llevándose la vida por delante. De pronto hay más sonrisas, un eventual mejor servicio y atención, autopistas donde aunque corras más, e incluso llegeues a 140 como en la Italia soñada de la cual hace poco regresé, pero sin el estrés y "acelere" israelí, donde te quitan a como de lugar del carril donde viajas, a punta de sube y baja de luces, y de pegarte el auto al tuyo en formas que ya rayan en lo absurdo, que no te queda otra opción que dejarlos pasar.
Pero volviendo a ese respirar tranquilo del "jul" como lo llaman en Israel al extranjero, no hay nada palpable o demostrable en esa sensación de tranquilidad que se te topa de frente con sólo bajarte del avión donde llegues. No sé si está en el aire, en el agua, en la religión, en la cultura. No sé. pero lo que sí sé con la certeza que me da mi corazón y mis sentidos, es que viajar fuera de Israel, es una de las cosas que todos los que vivimos acá, debemos hacer de vez en cuando, así cueste, y no sea fácil. Es, por decirlo de otra forma, una parte vital para el éxito de eso que llaman "hacer aliá".

Paul Chamah

telefe en israel

nota a publicar por Julio Bircz